Exhibición de altares en el Jacalón Municipal

Dentro de la visión prehispánica, el acto de morir era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, el reino de los muertos descarnados o inframundo, también llamado Xiomoayan, término que los españoles tradujeron como infierno. Este viaje duraba cuatro días. Al llegar a su destino, el viajero ofrecía obsequios a los señores del Mictlán: Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y su compañera Mictecacíhuatl (señora de los moradores del recinto de los muertos). Estos lo enviaban a una de nueve regiones, donde el muerto permanecía un periodo de prueba de cuatro años antes de continuar su vida en el Mictlán y llegar así al último piso, que era el lugar de su eterno reposo, denominado “obsidiana de los muertos”.

Exhibición de altaresGráficamente, la idea de la muerte como un ser descarnado siempre estuvo presente en la cosmovisión prehispánica, de lo que hay registros en las etnias totonaca, nahua, mexica y maya, entre otras. En esta época era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar mexicano, iniciando en agosto y celebrándose durante todo el mes.

El día de ayer 29 de noviembre a las 12 del día se llevó a cabo la inauguración de los altares de vida y muerte, en la cual participaron escuelas del municipio, la parroquia de la población y el H. Ayuntamiento. Gracias a todos los profesores, alumnos y padres de familia por su participación.

AgradecimientoEsta exhibición estará disponible hasta el día domingo 2 de noviembre. Como agradecimiento a las escuelas participantes en la exposición de altares, el H. Ayuntamiento Constitucional hizo entrega de algunos presentes.


Construcción de altares para recibir a nuestros difuntos

Construcción de AltaresEn marcha la construcción de los altares para recibir a nuestros difuntos, en donde participan escuelas y ayuntamiento para celebrar esta ancestral tradición.

DÍA DE MUERTOS
Parte 1

Te invito a leer.

La muerte es un personaje omnipresente en el arte mexicano con una riquísima variedad representativa: desde diosa, protagonista de cuentos y leyendas, personaje crítico de la sociedad, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.

En México, las culturas indígenas concebían a la muerte como una unidad dialéctica: el binomio vida-muerte, lo que hacía que la muerte conviviera en todas las manifestaciones de su cultura. Que su símbolo apareciera por todas partes, que se le invocara en todo momento y que se representara en una sola figura, es lo que ha hecho que su celebración siga viva en el tiempo.

Los orígenes de la tradición del Día de Muertos son anteriores a la llegada de los españoles, quienes tenían una concepción unitaria del alma, concepción que les impidió entender el que los indígenas atribuyeran a cada individuo varias entidades anímicas y que cada una de ellas tuviera al morir un destino diferente.

Más imágenes


Cabalgata el próximo 9 de noviembre en Tlacotepec de Mejía

Invitación - CabalgataEl día 9 de noviembre se llevará a cabo la gran cabalgata la cual forma parte de los festejos de nuestra fiesta patronal.

Los invitamos a que sean partícipes de este evento. El punto de reunión será en el campo de deportivo Guillermo Páez.


¿Y como es San Martín? preguntaban a un viajero.

San MartínEl le explica la hermosura de sus fincas de cafetos, de naranjos y de plátanos; le cuenta que los niños presurosos van a la escuela; que las calles del pueblo están empedradas y alineadas y que por todas partes reinan el orden y el trabajo.

Le refiere también que ha visto al costado de la plaza del pueblo, una elevadísima palmera, la misma que desde tres leguas (unos 12 kilómetros) se contempla como una borla que flota en el espacio.
Para concluir dice.

-Dan ganas de no salir del pueblo-.

Conozco la historia de muchos pueblos, particularmente la historia del pueblo de San Martín; hace mas de un siglo que el gobierno español iba a vender las tierras con todo y pueblo; por fortuna al pueblo lo dotaron de fundo legal y se salvó. Andando los años, unidos los indios y con sus propios recursos, que eran muy escasos, compraron un terreno que se llama Chixtla; después adquirieron, siempre unidos, otro terreno que se conoce con el nombre de Amatitla y, finalmente, sobre la base de la unión, y de la concordia, compraron las llanuras de La Firmeza, la cual les costo tres mil quintales de café, mismos que pagaron en diez años.

Dieron ese nombre a las llanuras, porque con empeño inquebrantable, cumplieron los indios el compromiso contraído.
Las tierras de La Firmeza las explotan en comunidad, fraternalmente, aun cuando hay accionistas de mayor cuantía.

Los tiempos son otros, San Martín Tlacotepec o actualmente Tlacotepec de Mejía ha cambiado significativamente, pero es interesante saber como era ese San Martín en la primera mitad del siglo veinte.

Tomado del libro de Martín Cortina Carvajal “Un rosillo Inmortal; Leyenda de los llanos.”