Justino Sarmiento Blanco
Justino Sarmiento Blanco

Nació en San Martín Tlacotepec, Ver., el 26 de noviembre de 1885, y murió en el Puerto de Veracruz, el 13 de octubre de 1937. Egresado de la Escuela Normal Veracruzana de Xalapa, ejerció el magisterio en su estado natal, al tiempo que se dedicaba al cultivo de la literatura y al periodismo cultural, publicando cuento y poesía en El Dictamen de Veracruz, y en Revista de Revistas, del D.F. Su obra incluye tres libros de cuentos: Mi Noche Triste, El Hijo del Hombre y Tierras Patagónicas; y dos novelas: Las Perras (1933), y Bajo el Sol Veracruzano (inédita). Las Perras es su novela más conocida y apreciada, en la cual Sarmiento retrata la vida de los habitantes de un pequeño poblado del Estado de Veracruz.

Martín Cortina Carvajal
Martín Cortina Carvajal

Nació en San Martín Tlacotepec, el 11 de noviembre de 1886. Desde la niñez trabajó la tierra con su padre y hermanos mayores. Se traslada a Huatusco donde conoce al profesor Ismael Schara Pérez quien lo prepara para la prueba de admisión en la Escuela Normal de Xalapa; a los 16 años inicia la carrera de profesor normalista, allí es discípulo de Enrique C. Rébsamen. Por sus buenas calificaciones el Gobierno del Estado le otorga una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Maestros de la Capital de la República. Se gradúa en 1907. Al estallar la Revolución Mexicana vuelve a Tlacotepec a preparar ciudadanos que sirvan a la patria y a educar a la población. Como escritor es autor de Maravillas de Altepepan, Leyendas Mexicanas, Un Rosillo Inmortal, Un Tlacuache Vagabundo, Tacho León, entre otros. Muere en la Ciudad de México el 19 de marzo de 1963.

Úrsulo Galván Reyes
Úrsulo Galván Reyes

Nació en Actopan, en el municipio de Tlacotepec de Mejía el 21 de octubre de 1893, fué hijo de Fermín Galván y Amalia Reyes. Creció en medio de una vida en la que su familia deambulaba buscando de pueblo en pueblo la forma de ganarse la vida, siendo testigo de las injusticias y desigualdades sociales a que eran sometidos los campesinos por parte de los terratenientes, todo esto le forjó el firme deseo de cambiar esta situación. En el puerto de Veracruz aprendió y se destacó como carpintero. Al estallar la revolución mexicana se unió a la lucha en 1915 en el bando carrancista, aunque esto contradecía sus ideales ya que este bando no era partidario de las causas de los agraristas.

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